Suministros

 YO Y LOS DEMÁS

Un hombre decidió suministrar dosis masivas de aceite de hígado de bacalao a su perro, pues le habían dicho que era muy bueno para ellos. De modo que cada día sujetaba entre sus rodillas la cabeza del animal, que se resistía con todas sus fuerzas, este le obligaba a abrir la boca y la vertía el aceite por el gaznate. Pero, un día, el perro logró soltarse y el aceite cayó al suelo. Para asombro de su dueño, el perro volvió dócilmente a él en actitud de querer lamer la cuchara…… Fue entonces cuando el hombre descubrió que lo que el perro rechazaba no era el aceite, sino el modo de administrárselo.

Y nosotros…

¿Cómo “suministramos” a los demás las reglas del juego de la vida, los valores, las responsabilidades?

 

 

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