Huella dactilar

SOMOS MÁS QUE UNA HUELLA DACTILAR

Un hombre se encuentra con un muchacho de la calle, le pregunta. 

-¿Qué haces ahí solo?-

El muchacho le dice que no tiene a nadie y hace dos días que no come.

El hombre que no puede acompañarle, lo manda a su restaurante con una nota donde dice: – Darle de comer gratis-.

El muchacho va al bar, y le entrega la nota al camarero, éste lo mira de arriba a abajo y le sirve en una mesa.

Mientras comía el muchacho, se produjo el cambio de turno de camareros y evidentemente: ¿Quién se iba a acordar de este muchacho?, de tal manera que al terminar de comer el nuevo camarero le presenta la cuenta.

El muchacho balbuceando intenta decir que ha sido invitado, el camarero agarrándolo por la solapa llama a la policía por el móvil. Justo en el momento que se lo llevaban preso, apareció el dueño del restaurante que lo solucionó todo. Bueno todo, todo no…

el muchacho nunca más entró a comer a un restaurante.

Podemos aliviar nuestro interior pidiendo perdón, pero…

¿podremos sanar el corazón de la persona a la que herimos,… sobre la que cometemos el error?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *