MADRID-SEGOVIA

Viaje a Madrid

 

El pasado 27 de diciembre cogimos las mochilas, las preparamos para 4 días, montamos en la furgoneta y arrancamos hacia Madrid.

Madrid está a unos 360 km así que aprovechamos para dormir un poquito en la furgoneta. Llegamos a Madrid, deshicimos el equipaje para dejarlo todo ordenado y a la marcha.

Visitamos Segovia, vimos el acueducto y nos detuvimos a tomar unas fotografías. Dimos una vuelta por la ciudad, uno de nosotros se paró a comprar un décimo de lotería por si había suerte… y otro adquirió recuerdos para la familia. Finalizado el paseo nos dirigimos al Palacio de Riofrío, entramos por la gran puerta vigilada por un guardia y vimos a los ciervos y gamos que merodean por el jardín y una vez dentro de los jardines y bosques del palacio vimos la nieve y algunos hicieron un muñeco de nieve muy gracioso. Por fin entramos dentro del palacio y un guía empezó a contarnos la historia del palacio y nos dijo: Que era el único palacio que tiene 2 escaleras principales. Se consideraba residencia de verano. Alfonso XII se consoló de la muerte de Mª de las Mercedes al poco de casarse Y nos enseñó también una colección de animales disecados, pues dentro del palacio había un museo de caza. Lástima que no nos diera tiempo a visitar el Alcázar, pues no deberíamos abandonar Segovia sin visitarlo, porque es  uno de los castillos-palacios más famosos de España, debido no sólo a su exterior sino también a su ubicación y porque muchos reyes españoles han vivido en él.

 

 

Al día siguiente tuvimos la oportunidad de ir a visitar nada más ni nada menos que el Palacio Real y ver el cambio de guardia. Dentro del palacio nos admiramos de lo gigantesco que era el comedor y del museo de armas de la época.

 

Después acudimos a la Plaza Mayor y vimos por segundo año consecutivo al spiderman entrado en carnes. Disfrutamos caminando y observamos un señor que tenía la capacidad de meterse por la nariz cucharas e incluso un taladro en marcha, otro que tragaba fuego y un gran artista que pintaba cuadros con los dedos. Pronto se hizo la hora de comer y fuimos a devorar el bocadillo al km 0.

Descansamos y nos fuimos a comprar la merienda, unos donnuts que estaban de miedo, que acabaríamos tomándolos en el Parque del Retiro mientras mirábamos las barcas del lago artificial que hay en el parque.

Al día siguiente un compañero cumplía años, entonces le “invitamos a comer” al Mcdonald´s y le hicimos entrega de sus regalos. Lo pasamos en grande y regresamos a casa con miles de cosas que contar.

Fátima

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